Fausto Aguilar Peñate nació, junto a su hermano gemelo, en Apopa, Departamento de San Salvador, El Salvador, el diecinueve de noviembre de 1910. Sus padres fueron: El señor Juan Peñate y la señora Irene Aguilar.
Cuenta la historia que una tia de él, dio a luz a un niño quien falleció a los siete dias de nacido, por lo que ella les pidió a don Juan y a doña Irene que le dieran a uno de las gemelos para amamantarlo. Fue asi como le llevaron al niño Fausto, quien creció al lado de ella hasta los ocho años, ya que fue a esa edad que él deserto de ese hogar.
«Un dia oí decir que un vecino traía una carreta para San Salvador y yo me vine siguiendola, hasta que llegué a los alrededores de la Avenida Independencia.»
En su vida como persona vidente, Don Fausto trabajó en muchas cosas. En el año de 1928, siendo su oficio el de barretero*, y trabajando en la ampliación de un camino en Santa Ana, sucedió un accidente, una carga de dinamita explotó, impactándolo en todo el cuerpo pero especialmente en los ojos, lo cual le causó una ceguera instantanea.
Pasó tres meses ingresado en el hospital de Santa Ana. Un día oyó decir a una monja que al Asilo Sara, en San Salvador, habían llegado unos ciegos mexicanos a enseñar a leer y escribir en braille y a tocar la guitarra; por lo que al sentirse bien, le pidió al director del hospital una referencia para ingresar a dicha institución.
Cuando fue llevado a la estación del tren en Santa Ana, sucedió un acontecimiento que marcó su vida. En el vagón que él viajaba, iba un amigo quien, al reconocerlo, le regaló tres colones, lo cual le impactó de tal manera, que en su interior él decía: » No es posible que yo viva de la mendicidad». Ése pensamiento lo impulsó a sobreponerse a su estado y luchar por todas las personas ciegas.
Don Fausto llegó al Asilo Sara, pero los mexicanos ya se habían marchado. Aunque fue muy poco el tiempo que estuvieron enseñando, algunos compañeros ciegos aprendieron el braille y le enseñaron a él. Lo malo de todo esto fue que los ciegos mexicanos también llevaban a sus alumnos al centro , en la zona de catedral, a tocar guitarra y cantar para luego quedarse pidiendo limosna.
A finales de 1929 , Fausto tuvo la oportunidad de formar parte del grupo de personas ciegas que estuvo aprendiendo en la escuela taller de carpintería fundada por un no vidente español, primo del rey Alfonso XIII, Ilamado Antonio de las Heras Hervás.
«Alli aprendimos a lijar madera y a elaborar trabajos sencillos», expresa Don Fausto.
Desafortunadamente, éste «primo» tampoco duró mucho en el pais, ya que, una vez hubo logrado sus objetivos económicos, se fue, dejando nuevamente a los ciegos abandonados.
Luego de esto, el Sr. Peñate se dedicó a diferentes oficios para poder sobrevivir hasta que pudo instalar un taller de reparación de muebles.
Un día llegó a su taller un señor llamado Ramón Mejía, quien le comentó que a la oficina de correo estaba llegando una revista en sistema braille que nadie recogía. Don Ramón le facilitó tres de ellas para que las escudriñara. Fue asi como se enteró de la oferta que estaba haciendo el director de la escuela para ciegos y sordomudos de Medellín, Colombia, consistente en dos becas para personas ciegas de Centroamérica para que fueran a estudiar tiflología* por dos años.
Después de solventar un sinfin de dificultades, Fausto Aguilar logró el necesario apoyo del Consejo de Ministros de aquel tiempo, para poderse ir a Colombia a hacer uso de su beca (según consta en el diario oficial del 10 de enero de 1939 . Salió de El Salvador rumbo a Medellin el trece de mayo de 1939 y permaneció por allá aproximadamente unos dos años).
Mientras estuvo en Colombia, procuró visitar el Instituto para ciegos y el instituto de ciegas y sordomudas de Bogotá. Todas estas experiencias le inspiraron el deseo de luchar porque sus hermanos ciegos de El Salvador pudieran contar con un lugar donde poder educarse y ser así personas útiles a la sociedad.
Cuando regresó de Colombia, Fausto traía fija la idea de fundar una escuela para personas ciegas. Fue así como, salvando miles de obstáculos, comenzó a buscar el apoyo de personas influyentes a fin de lograr su objetivo.
«Un dia me fui a esperar al presidente Martinez a Casa Presidencial mientras él regresaba de inaugurar el Puente de Oro», comenta . Cuando el presidente llegó, le pidió el apoyo para fundar la Escuela para Ciegos. El le dijo: «Este año no se puede porque ya está el presupuesto elaborado, pero cuente conmigo para el año próximo que entonces su escuela se va a fundar».
El uno de marzo de 1943, comenzó a funcionar la Primera Escuela Primaria para Ciegos en la colonia Mucdan de San Salvador, la cual empezó sus labores con apenas treinta alumnos y cuatro profesores, siendo su primer director, el mismo Fausto Aguilar. Y fue a petición de él que el ministerio de educación proclamó dicha fecha como «Dia Nacional del Ciego».
Una vez hubo fundado la Escuela , Don Fausto mandó a pedir a Colombia la letra y la partitura del Himno al Ciego, que es el mismo que hoy en día se canta al inicio de los eventos importantes organizados por las asociaciones de ciegos de El Salvador. La letra del Himno al Ciego fue escrita por el ciego español, Miguel Ángel Cobos y su música fue compuesta por un Doctor Zúniga.
En el año de 1944, Don Fausto logró abrir tres agencias de billetes de loteria con la finalidad de poder apoyar financieramente el funcionamiento de la escuela, la cual contaba con un presupuesto muy reducido por parte del gobierno, dada la coyuntura política .
Por ese mismo año, Fausto Aguilar conoció a la señora Maria de Molins, esposa del señor Jaime Molins (dueños de la fabrica Minerva), quien, con el pretexto de cambiar un billete de loteria, llegó a la agencia que funcionaba dentro de las instalaciones de la escuela. Al conocer ella la situación dificil que estaban viviendo , ofrece organizar una sociedad de protección, para poder apoyarle financieramente.
Al poco tiempo, la escuela pasó a funcionar en la colonia La Rabida, en la 37 Calle Oriente, frente al Pasaje Y51. Fue alli donde Don Fausto Iogro fundar, con la ayuda del Club de Leones, el primer taller de colchones para personas ciegas, que vendria a ser como el precursor de lo que hoy conocemos como «Colchoneria Santa Lucia.
Tristemente, Don Fausto fue discriminado por las autoridades educativas, aduciendo que él no era maestro y que en Colombia solamente fue a estudiar un curso de tiflologia*, por lo que no podía estar ejerciendo el cargo de director. Debido a esto, y también a desavenencias con Doña María de Molins, en el mes de julio de 1947 se vio obligado a renunciar a la Dirección de la Escuela . Sin embargo, según consta en el Acuerdo 210 del Ministerio de Cultura, dado el 19 de febrero de 1950, Don Fausto fue nombrado, profesor auxiliar de la primaria para ciegos que él mismo habia fundado.
Años después, Don Fausto intentó fundar una escuela de agricultura para ciegos y sordomudos en la Hacienda Zapotitán. Lamentablemente, todo eso se vino abajo debido a tanta dificultad y pobrezas que tuvo que enfrentar. Y así, al ver frustrados todos sus esfuerzos, decidió dedicarse a su vida privada realizando diferentes tareas para poder sobrevivir.
El 12 de enero de 1979, a Don Fausto le fue asignada una jubilación por ¢112.50 colones mensuales por los trece años de servicio brindados al Estado a favor de la educación de las personas ciegas, según consta en el Acuerdo del Poder Ejecutivo Número 63 de ese mismo año.
El veintisiete de febrero de 1992, gracias a la incidencia del Comité Nacional de Ciegos, la Honorable Asamblea Legislativa decretó el 1 de marzo como «Dia Nacional del No Vidente, en conmemoración de la fecha en que se inauguró la Primera Escuela Primaria para Ciegos en El Salvador.
El dieciocho de febrero de 1993, y gracias también a la insistente lucha del Comité Nacional de Ciegos, la Asamblea Legislativa declaró al señor Fausto Aguilar Peñate como «Ciudadano Ejemplar». Posteriormente se le aumentó la pensión que era de ciento ochenta y tres colones a seiscientos colones.
El uno de marzo de 2002, la asociación Nacional de Ciegos Salvadoreños (ANCIESAL), le ofreció un homenaje en vivo al Profesor , quien para entonces contaba con noventa y un años de edad. En ese día ANCIESAL nombró al salón de usos múltiples » Fausto Aguilar Peñate», y se develó una foto tamaño gigante de él y una placa conmemorativa que reza: «Fausto Aguilar Peñate. Precursor de la Educación de las Personas Ciegas en El Salvador». Falleció el dos de agosto del 2002.
El 1 de marzo del 2017, en un acto de conmemoración del «Día Nacional del Ciego», organizado por el Departamento Cultural Inclusivo de la Biblioteca Nacional de El Salvador «Francisco Gavidia», se dio a conocer el lanzamiento del Consejo Salvadoreño del Braille «Fausto Aguilar Peñate» como un esfuerzo de Un grupo de profesionales con discapacidad visual encaminado a garantizar que el Sistema Braille siga vivo y sea conocida su utilidad tanto por las personas videntes como por las personas ciegas.
* BARRETERO : Persona que trabaja con barreta, cuña o pico. Para el caso, hacía el orificio con dichas herramientas para colocar dinámita.
* TIFLOLOGIA: es la ciencia que estudia las condiciones y la problemática que rodea a las personas con discapacidad visual con el fin de desarrollar soluciones para conseguir su plena integración laboral, social y cultural.
Casa de la Cultura del ciego.
Agradecemos a la Casa de la Cultura del Ciego de El Salvador por compartirnos esta biografía
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